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jueves, 3 de abril de 2014

Calamares rellenos, un Amor de Película


Año 1965, Gran Vía, Madrid.

La señorita Donaire había quedado en el "Palacio de la Música" para ir al cine con una amiga. Salían tranquilamente comentando la película, cuando unos chicos se acercaron a ellas.


Sin conocerse de nada y con el aplomo propio de un galán de Hollywood, el señorito Romo le dijo a la señorita Donaire:

"Yo sé que me voy a casar contigo"

¡Qué claro lo tenía!

Una vez roto el hielo de esta forma tan rotunda, comenzaron a conversar y resultó que tenían muchas cosas en común...


Ninguno de los dos era de Madrid. La señorita Donaire era sevillana, pero vivía en la capital desde que a su padre, director de banco, le destinaran allí.

El señorito Romo era de Barcelona, y se trasladó a vivir a Madrid con 26 años, también por motivos laborales.

Aquella tarde, el grupo de nuevos amigos acompañaron a la señorita Donaire a su casa, en el Paseo de las Delicias.

El señorito Romo le pidió el teléfono, pero ella no quería dárselo. Finalmente consiguió que le dijera la suma de los números... ¡Y al día siguiente ya la estaba llamando!

Así, con este comienzo propio de un guión de película, fueron conociéndose, terminaron por hacerse novios y por supuesto... 

¡SE CASARON!



Una de las veces que fueron a Barcelona a visitar a la familia, la señorita Donaire quedó encantada con unos calamares que había preparado su suegra.

Durante muchos años la familia Romo Donaire (Julio y Matilde), con sus tres niñas, disfrutaron del sabor de estos ricos calamares rellenos, especialidad de la abuela.

Y colorín colorado... fueron muy felices y (además de perdices) comieron ¡Calamares rellenos! ;)



Ingredientes:

- 1kg (aprox) de Calamares de tamaño mediano. Mejor si son de origen español, pues son más gruesos y es más sencillo rellenarlos.
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 tomates maduros
- Perejil
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
¡Y palillos! (para cerrar los calamares)


Elaboración:

Limpiamos bien los calamares, separamos los tentáculos y las aletas y las troceamos (en trocitos pequeños). Reservamos para el relleno. 

Los calamares deben quedar de forma que los podamos rellenar.

Machacamos el ajo con el perejil en un mortero.



En una cazuela no muy alta, cubrimos el fondo con aceite de oliva. Rehogamos la cebolla y una vez pochada añadimos los tentáculos y las aletas de los calamares que habíamos troceado previamente. Echamos un poquito de sal.




Una vez todo bien rehogado, rellenamos con esta mezcla los calamares y los cerramos con un palillo por la parte de arriba.



En la cazuela, doramos los calamares rellenos y cerrados. Si el aceite anterior es poco o está quemado, ponemos aceite nuevo.


Una vez dorados, añadimos el ajo y perejil.

En una pequeña sartén freímos los dos tomates y lo añadimos a los calamares.


Como los calamares sueltan agua, no es necesario añadir más. Los dejamos cocer hasta que veamos que están hechos. Comprobamos el punto de sal.


Dejamos que reduzca la salsa a fuego lento, con cuidado de que no se quemen y comprobamos el punto de cocción pinchando con un tenedor, si están enteritos es que están listos.


Y ya podemos disfrutar de estos ricos calamares rellenos, una receta ideal para compartir en familia, tal y como hacen los Romo Donaire.


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Las manos que veis en las fotografías, son las de Matilde, la "Señorita Donaire". Hoy ya es abuela y prepara estos ricos calamares que aprendió de su suegra, para sus hijas, yernos, nietos...

¡A todos les encantan!

Una de sus hijas, Ana Romo, es fiel seguidora del blog. Cuando le propuse a Ana participar en la sección de HISTORIAS REALES, RECETAS GENIALES enseguida pensó en compartir con nosotros esta deliciosa receta, que tanto sabor familiar tiene para ella.

¡Muchísimas gracias a Ana y a Matilde! Podéis estar seguras de que a partir de ahora muchas más familias como la vuestra, disfrutarán del sabor de estos exquisitos calamares rellenos.

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¿Te ha gustado esta historia?

¡Tengo muchas más preparadas!


No te pierdas la siguiente receta con historia

http://eepurl.com/NWwA1

miércoles, 26 de febrero de 2014

Pasta fresca, la receta que ingresó dos veces en un hospital


Érase una vez una enfermera tan alta y tan guapa, que podría haber sido modelo. 

Pero no, esta chica tenía clara vocación sanitaria, era feliz cuidando a sus pacientes y haciendo que su estancia en el hospital fuera lo más agradable posible.


Uno de los gajes del oficio de enfermera era el trabajo por turnos: mañanas, tardes y noches que se iban alternando a lo largo del mes.

A veces no sabía en qué día vivía, o si era de día o de noche. Y por ejemplo un miércoles cualquiera se encontraba con un día libre, mientras la gente de su alrededor trabajaba. 


Entonces se preguntaba ¿y ahora qué hago?
Como le encantaba cocinar, pensaba que ese era el día ideal para pasarlo entre fogones.

Una noche de trabajo, cuando eran las tres de la madrugada y todos los enfermos dormían, estaba hojeando la revista que un paciente había dejado en la habitación tras irse de alta, y encontró una receta de pasta fresca casera.

Pensó que era una idea estupenda para entretenerse uno de esos días libres solitarios, así que se llevó a casa la revista.
No tenía máquina de hacer pasta, pero casualmente los Reyes Magos le trajeron una por Navidad.

Le faltó tiempo para estrenar su nuevo "juguetito" y preparó la pasta fresca siguiendo la receta que explicaba la revista.

Preparó bastante cantidad, con la idea de poderse llevar un tupper al trabajo para comer al día siguiente en el hospital, pues le tocaba doblar turno.

Y colorín colorado, esta es la historia de cómo una receta de "Tagliatelle al pesto" se fue de alta y a los pocos días volvió a ingresar en el hospital ;)


Ingredientes:

100 gr. de harina normal por persona
1 huevo por persona
1 cucharada de aceite de oliva, cada dos personas


Mezclar los ingredientes y amasar hasta obtener una masa lisa, trabajar la masa unos 10 minutos mínimo.


Envolver la masa en papel film y dejar reposar una hora en la nevera.

Estirar la masa pasándola por la máquina, previamente enharinada.


Estirar y doblar como formando un libro, unas 4 ó 5 veces.


Estirar con la máquina progresivamente.

Dividir la masa para manejarla mejor. La enharinamos cada vez que se estira.

Hacer los tallarines con la máquina y un poco de gracia ;)


Colgar los tagliatelle en una cuerda o percha, para que no se peguen.


No importa cuanto tiempo estén colgados. Si se secan, se hierve más tiempo y ya está.

Cocer en abundante agua salada durante unos pocos minutos, ir probando hasta que esté al punto.


Podemos acompañar esta deliciosa pasta fresca con un pesto casero:

Nuestra enfermera lo hace a ojo, en un mortero machaca un diente de ajo pelado, un puñado de albahaca fresca, una pizca de sal, aceite de oliva virgen extra, unos piñones y parmesano rallado.


¡Uuummm... QUÉ AROMA!

 

Mi amiga Chari, Rosario Martinez Cañizares, es la enfermera de esta HISTORIA REAL con RECETA GENIAL

Efectivamente trabaja en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, en Murcia. Además estudió nutrición, está estudiando psicología y en sus ratos libres disfruta cocinando. Tiene una gracia especial para preparar cualquier plato... ¡sus bizcochos son el deleite de amigos y familiares!

Hoy es especialmente protagonista porque cumple ¡30 años! 
 ¡Muchas felicidades! 
Seguro que este año viene cargado de cosas buenas, igual de ricas que esta receta que has compartido con nosotros. ¡Muchas gracias!
  
Besos,

Gloria.

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